Ruta de la Ribera del Iro

Dejamos esta ruta con la incógnita de si realmente va a poder ser señalada como tal en estos eventos. La realización de un Plan que consiga hacer de nuevo del río el eje de la ciudad a la vez que se proyecta un parque longitudinal es una idea bienvenida y diríamos que largamente esperada. Sin la integración del río en la ciudad, Chiclana permanecerá extraña y desangelada. ¡Cómo no recordar el Paseo de Colon y la calle Betis sevillana! No pretendemos llegar a tanto, ni se puede, pero, ahora que se ocupa la zona inundable con instalaciones deportivas y aparece un nuevo puente desde la carretera de Medina hasta El Pilar, es ya más que oportuno empezar a valorar lo que hay en su cauce. Hablamos del acotamiento del yacimiento de El Fontanar, del arreglo de la Fuente del Ejido, de la visualización del Cerro del Castillo (sin el cual la historia del urbanismo de Chiclana no se hace comprensible), de los puentes que desearíamos uniformados por algún toque de color que los integre junto con la balaustrada de la Alameda tal como antes estuvo. Recordaremos que en el centro histórico de Chiclana predominaron los olmos, álamos, melias, falsos pimienteros, acacias y plátanos. Aún permanecen en pie algunos en la Plaza Mayor y en la calle Hormaza. Como dijo Frasquita Larrea de los arreglos del General Solano en su momento: “El río, los caminos, los paseos, todo toma una forma nueva”. Eso mismo quisiéramos poder decir tras la celebración de estos bicentenarios: que Chiclana vuelva a adquirir la suficiente armonía como para volver a reconocerse a sí misma. Sin intervenir de forma integradora en la ribera del Iro esto es imposible.

La Banda y el Lugar

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