Ruta del Caño de Sancti - Petri (La frontera marítima)

Esta ruta está concebida como marítima y por tanto susceptible de ser realizada por cualquier tipo de embarcación que pueda recorrer el caño hasta las inmediaciones del Puerto de Gallineras o el Puente de Suazo. Era, como ya se ha dicho, la frontera de la España Insular gaditana a la altura de Chiclana; y su cauce, más de una noche, se dibujaba más de una noche por el cruce de fuego artillero de ambos ejércitos. El señalamiento de las fortificaciones de las distintas baterías, que aún permanecen en pie del lado de San Fernando, puede hacer más atractivo el paseo por dicha arteria fluvial, eje de ese paisaje bajo e inundable, ocupado de salinas y esteros y de peculiares endemismos botánicos. El paseo por el Parque Natural de la Bahía de Cádiz ganaría así una dimensión histórica hasta ahora poco aprovechada.

Un acuerdo de los puertos, ubicados en el señalado caño, bastaría para que, al menos por una noche, todas las embarcaciones disponibles se desplegaran a lo largo de su cauce y que con bengalas y fuegos de artificio pudiesen señalar y visualizar la frontera natural que frenó al invasor. Las vistas desde el cerro de Santa Ana -descrita por Antoine L. A. Fée- o desde el de San Cristóbal serían espectaculares.

Creemos conveniente señalar la existencia a escasa distancia de Sancti-Petri de la pequeña Isleta que emerge entre las aguas del caño. Es conocido desde mediados del siglo XIX que en ella se asienta un enclave arqueológico digno de ser protegido y valorado y que, como todos los de la zona, abarca desde la prehistoria hasta la época romana.

Sancti Petri

La Casa de la Guardia

A poco que avancemos por el camino de la Torre de los Arcos veremos aparecer la silueta de la Casa de la Guardia. Este singular cortijo, edificado en parte en el siglo XVIII, es hoy sede de una fundación. Fue molino de aceite cuando aun Chiclana lo producía. De mucho interés es la torre que queda adosada a la espalda del edificio que se construyó también con sillares romanos y no sería descartable (a falta del estudio arqueológico oportuno) que se tratase de una villa romana como tantas que existieron en la antigüedad en nuestro municipio, pongamos por caso el Cortijo del Inglés. Todas en relación con los múltiples complejos cerámicos romanos que desde Puerto Real pasando por el Marquesado llegan hasta el Fontanal, a La Banda y hasta la calle de La Fuente que se sepa. Recuérdese que en Roma existe una montaña artificial hecha con restos de ánforas traídas desde Gades.

El Acueducto romano Tempul-Gades

Al final de la carretera del Pinar de los Franceses, justo donde hace un ángulo de 90º con el camino de la “Torre de los Arcos” hallaremos luna mole de piedra ostionera (quédense con el nombre del sitio).

La toponimia nos habla de arcos, justo lo que tiene un acueducto como el que pasaba por allí camino del Puente de Suazo para llevarle agua potable al Gades romano. La mayor obra de ingeniería romana de la zona mantiene en pie sólo uno de sus pilares, construido con sillares de piedra ostionera, justo en el límite del término municipal de Chiclana con Puerto Real. La vista del sitio es realmente amplia, se domina el fondo sur de la bahía entre San Fernando y Puerto Real. Con un poco de imaginación y a la sombra de un resto arqueológico tan importante, nos podemos imaginar la llegada de los miles de soldados, caballería y artillería del ejército invasor que hizo de Chiclana su feudo. La revalorización de este sitio arqueológico-paisajístico requiere una intervención consolidadora y protectora que asegure su perdurabilidad. A este respecto, recordaremos que existen restos de la tubería de piedra del Acueducto en la plaza de Asdrúbal de Cádiz.

Pinar de los Franceses

Un nombre tan abiertamente relacionado con el invasor no pasa por alto en la toponimia de Chiclana. Por allí vinieron, allí se asentaron en lo que hoy sigue siendo un recinto de servidumbre militar -por tanto no visitable- conocido como la Batería Colorada, y por allí se fueron enfilando a Puerto Real, camino de Jerez donde se hallaba la capital de la Prefectura o provincia napoleónica. La posibilidad de alguna prospección arqueológica de superficie podría aportar algún material de la época.

Olmos históricos de la Alameda Solano

Tres olmos quedan de los muchos que mandara plantar uno de los personajes más influyentes de principio del siglo XIX y benefactor de Chiclana, el general Francisco Solano. Este protagonista de la historia que fue asesinado en Cádiz en los primeros momentos de la Guerra de la Independencia era Capitán General de Andalucía y Marqués del Socorro. A principios del siglo XIX consiguió darle a la villa ese toque necesario de arbolado y bancos a la sombra que precisa toda ciudad balnearia y Chiclana lo era por partida triple al disponer del agua salada de su río, de aguas sulfurosas en Fuente Amarga y Braque y de ferruginosas en El Chaparral. Además de las fuentes y numerosos pozos de agua potable que han quedado inscritos en la toponimia de nuestra ciudad. En Chiclana la “cultura del agua” no ha sido suficientemente reivindicada ni lucida.

La protección de los olmos implica la eliminación de algunas de las palmeras que se hallan a distancia poco recomendable de ellos. El lugar puede señalarse con una leyenda dedicada al benefactor y a su obra en Chiclana, ahora que se cumple el bicentenario de su muerte. A partir de este momento la ruta deja de ser urbana y por tanto pasa a ser de largo recorrido

La Escalereta o Alameda del Piojito

Este quizás sea el lugar desde donde se observa la singularidad del enclave paisajístico que fuera en su día ocupado por el Castillo de la Villa o del Iro. Hay que entender que el tramo de la Carretera del Pilar, antes conocido como “Carretera nueva”, hoy Avenida de los Reyes Católicos, no existía. Allí estuvo la Huerta de la Plata con su fuente. El cerro bajaba hasta el río y al fondo se encontraba El Pilar por donde venía la vía que atravesaba el antiguo centro de Chiclana subiendo la Cuesta del Matadero. En El Pilar se criaban las sanguijuelas que se usaban en aquella época como antinflamatorio por succión.

De esta Plaza de Andalucía debemos lamentar el estado en que se encuentra la casa natal del Magistral Cabrera que fue medio derruida para que el nuevo Puente Grande cruzara en oblicuo La Escalereta, destrozándola y dejando en muy extraña ubicación la iglesia de San Sebastián, de nuevo ganó el tráfico rodado. Como se sabe el antiguo Puente Grande, hecho de sillares romanos a mediados del siglo XIX, tenía la misma dirección que la plaza que se ha construido sobre el río, buscando la plaza de España.

Volviendo a la irrecuperable casa natal del Magistral Cabrera, se impone la ejecución de un proyecto que modifique el aspecto ruinoso del inmueble y desaparezca la publicidad que medio lo cubre. Es una esquina tan visible, que afea sobremanera un sitio tan crucial de Chiclana.

Casa del Magistral Cabrera

Casa del Magistral Cabrera

Rutas de Acceso a Chiclana

Se trata del lugar por el que llegaron los invasores a Chiclana el 7 de febrero de 1810 desde Puerto Real y por el que la abandonaron el 25 de agosto de 1812. En ella vamos a encontrar La casa natal del Magistral Cabrera en la actual Plaza de Andalucía y, en primer lugar, los últimos tres olmos históricos de la Alameda Solano en primer lugar. Dejando a un lado la autovía de entrada a Chiclana, que era camino enfangado hace 200 años, por tierra firme accedemos, a través de la carretera del Pinar de los Franceses, al sitio de la Batería Colorada.

En la misma ruta en dirección a Puerto Real encontraremos un resto monumental del acueducto romano y finalmente la Casa de la Guardia construida con sillares romanos que, aún no existiendo documentación que acredite su relación con la invasión francesa, prolongan la ruta, si se desea, con unos lugares de alta valor arqueológico.

Ermita de Santa Ana

A pesar de que el corazón del general Senarmont fue expuesto en la capilla de la ermita tras su muerte en el frente, el lugar resultó notablemente alterado durante la ocupación francesa; al ser fortificado se derribó su pórtico. Tanto el edificio como el entorno se hallan en buen estado si exceptuamos la zona verde posterior a la ermita, susceptible de reordenación, previo acuerdo con la propiedad, con cierta posibilidad de instalación de un jardín o escenario al aire libre.

Ermita Santa Ana

Ermita Santa Ana

Una intervención de interés podría ser la reconstrucción de al menos una de las antiguas portadas de acceso a la ermita, especialmente la ubicada frente al Parque y la plaza de las Trece Rosas. El ajardinamiento del monte podría realizarse siguiendo la información botánica aportada por Frasquita Larrea: arrayanes, lentiscos, carrascas y algarrobos, en línea con un “Plan de Ajardinamiento Autóctono” dedicado a nuestro botánico el Magistral Cabrera.

Si se viera conveniente, la romería de Santa Ana de 2010 podría tener en alguna medida un matiz de desagravio por la profanación del templo ocurrida durante la invasión napoleónica.

Un estudio de impacto paisajístico convendría antes de llevar adelante el proyecto de instalar una escalera mecánica que facilite el ascenso al cerro.

Ruta de Santa Ana, Casa de Jose I

Hallaremos a mitad de la cuesta de Hormaza, una casa de portal pétreo con escudo heráldico. El edificio relacionado con la visita del rey José I a Chiclana y donde se dice que pernoctó, se halla en desuso, en no muy buen estado y con profundas modificaciones en su estructura interior, por ello propondríamos a los propietarios un acuerdo de cesión en régimen de alquiler para que fuese rehabilitado y usado como sede central de los eventos en el casco histórico de Chiclana.

Escudo Jose I en Chiclana

Escudo Jose I en Chiclana

Lugar por tanto de recepción de autoridades y uso protocolario para el Ayuntamiento durante los Bicentenarios, sujeto a otros fines en razón del proyecto de restauración que se proponga. Su patio porticado puede albergar los retratos o bustos de los más ilustres chiclaneros.

Casa Jose I Chiclana

Casa Jose I Chiclana

Ruta de la Subida a Santa Ana, aposento Real y fortificacion

Esta ruta nace en la Alameda Lora y sube la calle arbolada de Hormaza. A media altura y a mano izquierda, hallaremos la casa que habitara José I. Presidiendo la calle en lo alto se halla el singular edificio del Balneario de Braque, actualmente con otros usos dado lo exiguo del caudal de aguas sulfurosas que disponen sus pozos.

Dos caminos dan acceso a la ermita de Santa Ana que corona el cerro.

La cumbre dispone de mirador con las mejores vistas de la localidad y, por tanto, de máximo valor paisajístico y militar