La Iglesia

La Guerra de la Independencia supuso para la Iglesia un ataque feroz, de rapiña y profanación, especialmente por lo que respecta a las órdenes regulares. A la vez se produce la pérdida de poder y desaparición de su brazo de justicia secular: la Inquisición. El recuerdo de tales momentos aciagos plantea de forma más que evidente el siempre necesario mensaje de paz como forma de respuesta.

Tras la llegada del invasor se producen hechos notables. Como ya dijimos se exclaustran los frailes agustinos, Santa Ana se convierte en fuerte defensivo y la Iglesia Mayor, aún sin terminar, se usa como caballeriza. Asimismo queda constancia del paso de José I por la villa en el frontón de uno de los altares laterales de la Iglesia, donde se conserva la inscripción de su nombre. Finalmente, cabría recordar que el 24 de junio de 1814 fue inaugurada por el Magistral Cabrera la Iglesia Mayor, por lo que también se avecina también el momento de su bicentenario.

Dos intervenciones nos vienen propuestas de la anterior legislatura: la restauración de las imágenes y retablo de la Iglesia del Hospital del Niño Jesús y la construcción de las torrescampanario de la Iglesia de San Juan Bautista.

Si bien el primer proyecto no presenta problema alguno por ser una actuación de corte protector enmarcable dentro de los límites del cuidado debido al patrimonio; la segunda, se presenta harto más polémica y con objetivos que sobrepasan las actuaciones de pura restauración y conservación por lo que, entre otras cosas, se requiere modificaciones del estatus urbanístico del inmueble para poder llevar a término la obra que se sabe contempla la
construcción de dos torres similares a las del proyecto original.

Es necesario recordar lo ya apuntado: son doscientos años con una misma fisionomía, muestra indirecta del poderío y declive de la burguesía comercial gaditana, o sea una página de la historia escrita en piedra. El monumento hasta ahora ha tenido un aspecto singular y único, lo que no ha mermado su valor artístico y, si bien hay quien piensa que añadidas las torres perdería mucho de su clasicismo, no es menos cierto que fue diseñada con ellas tal como aparecen en la Iglesia de San José de Cádiz. Iglesias con sus dos torres hay docenas, sin ellas sólo la de Chiclana. La ampliación de la Plaza Mayor ha supuesto la construcción de un edificio de fachada bastante más grande que la propia del templo, por tanto de gran impacto a pesar de su uniforme color y estilo constructivo, lo que lleva a algunos a afirmar que, quizás, la iglesia con sus torres destacase algo más al ganar altura. En otras latitudes, hoy se completan algunos monumentos de gran impacto mediático, como el Partenón de Atenas o la Sagrada Familia de Barcelona, si bien dichas intervenciones no son del todo ajenas al poder de convocatoria turística de dichos edificios. No es el caso de la iglesia Mayor, cuyas motivaciones hay que buscarlas por otros derroteros. A la vista de la necesidad de dotarse de criterios que permitan una toma de decisión acertada, consideramos imprescindible la petición de consejo a instituciones, ajenas a las partes interesadas, que dictaminen sobre la idoneidad del proyecto que se ha propuesto.

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