A poco que avancemos por el camino de la Torre de los Arcos veremos aparecer la silueta de la Casa de la Guardia. Este singular cortijo, edificado en parte en el siglo XVIII, es hoy sede de una fundación. Fue molino de aceite cuando aun Chiclana lo producía. De mucho interés es la torre que queda adosada a la espalda del edificio que se construyó también con sillares romanos y no sería descartable (a falta del estudio arqueológico oportuno) que se tratase de una villa romana como tantas que existieron en la antigüedad en nuestro municipio, pongamos por caso el Cortijo del Inglés. Todas en relación con los múltiples complejos cerámicos romanos que desde Puerto Real pasando por el Marquesado llegan hasta el Fontanal, a La Banda y hasta la calle de La Fuente que se sepa. Recuérdese que en Roma existe una montaña artificial hecha con restos de ánforas traídas desde Gades.
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