Asociaciones Empresariales

Las fechas señaladas (2011-2013) se presentan como una oportunidad para el fomento de nuestra economía sobre todo en época de crisis. Las infraestructuras viarias y culturales, con la ejecución de los proyectos, se verán a ver incrementadas de forma manifiesta en nuestra Mancomunidad. San Fernando-2010 y Cádiz- 2102, de una parte; y Jerez-2013, por otra con el “Año del Flamenco”, tienen asegurada la financiación para sus grandes proyectos.

Como parte interesada, y no como receptores pasivos de dichos eventos, nuestra hostelería debería tomar nota de las fechas que se avecinan y demostrar con nuestra capacidad de previsión y dinamismo que somos uno de los focos turístico más importante de la comarca.

Chiclana debería aspirar a que las administraciones superiores se implicaran en la recuperación de su Centro, es una deuda histórica que esperemos se colme antes de los 50 años de la fatídica riada (2015). Desde luego no podemos quedarnos de brazos cruzados viendo lo que se mueve a nuestro alrededor y no centrándonos en actuaciones integradoras propias.

La comprensión del elemento central que sirve de guía de las propuestas de este Libro Blanco es vital para encauzar nuestras actividades en torno a un objetivo: la recuperación de los ejes histórico-culturales de nuestra localidad, de forma que podamos mostrarnos como lo que somos, la cuna del romanticismo del mundo hispánico, cierto que compartido con Cádiz, pero no es menos cierto que fue aquí, en Chiclana, donde los primeros románticos se sentían envueltos por un entorno realmente romántico. Aquí llegaban, desde ese Manhattan andaluz que era entonces Cádiz, a pisar tierra firme, a oler a huerta y a campo. Por aquí pasó hasta Lord Byron.

Chiclana tiene señas de identidad definidas en torno a múltiples elementos de nuestra actividad, como lo son el vino, los toreros o el flamenco. Otras giran en torno a elementos naturales: el litoral con su playa, nos ha permitido, junto a las aguas medicinales, ser un destino turístico desde la Edad Moderna, corroborado por la presencia de segundas viviendas del clero y la burguesía gaditana en nuestra localidad. Pero nada se entendería sin saberse que, además, a las faldas de su Castillo, casi a orillas del Iro, ricos manantiales originaban un microclima fresco, húmedo y verde que hacía las delicias de los primeros románticos españoles que no eran sino Juan Nicolás Böhl de Faber, cónsul alemán en Cádiz y su mujer que también mantenía correspondencia con los primeros románticos europeos que eran los alemanes. Justo una de las colonias extranjeras más importante del turismo local de la actualidad.

Chiclana tiene muchos elementos de identidad pero lo que hizo que se fijaran en nosotros, convirtiéndonos en cuna del romanticismo, fue precisamente su clima y su verdor, que no provenía sólo de sus fuentes sino también de los múltiples pozos y norias que abrazaban como en cinturón a toda la antigua villa romántica. Con tal lógica, nuestro protector Solano buscó sombrear, como corresponde a una ciudad balnearia, el acceso a la Antigua Villa desde Cádiz y los caminos a las ermitas de Santa Ana y la Soledad, a los que se pobló de árboles.

La idea de recuperar en lo posible el escenario romántico que Chiclana fue, nos dota de una identidad cultural que se refuerza además con la existencia de García Gutiérrez. “Chiclana, como siempre: Romántica”, no es sólo un lema, es una realidad histórica que tenemos el derecho y el deber de reivindicar y actualizar. Con ello a nuestro perfil turístico-playero se le une un apuesta cultural que se completa con los múltiples hallazgos de una ciudad que aún no se ha enterado de que es trimilenaria. Aún está por ver si enterramos o exhibimos las pruebas de su fundación en el Cerro del Castillo. Es la imagen de sí misma la que está en juego; una imagen de nuestra ciudad, claramente definida y vendida como marca es lo que puede hacernos destacar entre las celebraciones de las ciudades cercanas. De lo contrario nos puede suceder como en la película de Berlanga “Bienvenido Mister Marshall”. Si no nos ponemos todos a una, lo más probable que suceda es que el progreso que apunta a Cádiz, San Fernando y Jerez pase delante de nuestras narices y ni pare.

Los proyectos que podemos realizar con motivo de los Bicentenarios destacando lo que de singular queda en nuestra villa, que coincidente prácticamente con los edificios y sitios que guardan relación con la Guerra de la Independencia en nuestra localidad, es una forma de concretar para Chiclana su apuesta como ciudad, además de turística, histórico-cultural: trimilenaria y romántica.

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