Asociaciones de Vecinos AAVV
La implicación del entramado asociativo vecinal debería asegurarse en la medida en que algunos de los BIH se hallen en su radio de acción. La compresión del valor de la riqueza que disponen y la participación activa en el diseño paisajístico de dicho BIH son condiciones ideales como punto de partida para que el mundo vecinal participe en los actos de los Bicentenarios. Algunas de las asociaciones están además nominadas con personalidades de la época. Se presenta un buen momento para la celebración de actos de divulgación cultural. Por la cercanía con el ciudadano son un buen cauce de propuestas e iniciativas que pueden aunarse en torno a los Bicentenarios.
Asociaciones de Padres y Madres (AMPAs):
Resultaría del todo necesario informar a los padres y madres del sentido de histórico y cultural de las actividades que realizan sus hijos en torno a los Bicentenarios y su cooperación enriquecería el sentido de las mismas. A través del medio escolar los padres podrían convertirse en actores indirectos y de paso, aumentar sus conocimientos sobre el entorno en que viven.
Las otras Asociaciones
No es paradójico que, conmemorando una batalla, la aportación de asociaciones dedicadas a difundir el mensaje de la Paz y los derechos Humanos en Chiclana sea del todo obligada. Quede claro, por anticipado, que su participación podría aportar enfoques muy valiosos al conjunto. Desde siempre la cultura religiosa más humanitaria lo ha demandado y ahora también desde postulados antibelicistas nuevas asociaciones civiles. Todos estamos invitados a la reflexión y la acción sobre hechos tan trascendentales para la humanidad como lo son la guerra, la paz y el nacimiento de una nueva era: la llamada edad contemporánea.
No vamos a poder nominar todas las actividades que pueden realizarse desde los colectivos organizados, especialmente los culturales. En alguna medida se ha intentado, pero desearíamos vernos sorprendidos por la iniciativa de éstos. Quede claro, por anticipado, que su participación será bienvenida. Con esta nueva época todo cambió: ya nunca más siervos, sino ciudadanos, y, por tanto, el destino de las personas pasó a estar en sus propias manos. El triunfo social ya no dependería de la “pureza de sangre” sino del esfuerzo y sobre todo del dinero. El capital industrializó actividades primarias, como la agricultura. La técnica adaptada al transporte hizo que la Tierra fuera abarcable. Comenzó un progreso acelerado en el que, no sin parones, hoy vivimos. Entender qué fue eso del Romanticismo aporta conocimiento a la humanidad del presente.
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